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Músico colombiano que nació sin un oído recuperó audición 28 años después.

Aproximadamente uno de cada ocho mil nacimientos en el mundo y seis de cada diez mil en Colombia presentan microtia, una alteración genética conocida como “oreja pequeña”. Esta es una condición congénita en la que el oído externo no se forma completamente, tiene variaciones o no aparece y puede estar acompañado de atresia aural, que se refiere a la ausencia del canal auditivo externo.

 

Jaime Amador, un periodista fotográfico y músico colombiano de 38 años de edad, nació con un nivel tres de microtia. Es decir, con la oreja recogida y sin conducto auditivo. A los 28 años le propusieron realizar una intervención quirúrgica para escuchar normalmente por su oído derecho.

 

“Me hacen la propuesta de implantar el dispositivo y tomo la decisión de realizarla, ya que mi oído izquierdo que estaba trabajando el doble, se estaba desgastando y ello me podría traer problemas de salud”, puntualizó el músico.

 

RCN Radio, habló con María Piedad Nuñez, audiologa y especialista en el implante de este tipo de dispositivos, quien explicó de qué se trata este padecimiento de carácter genético.

 

“La microtia puede afectar los dos oídos, aunque en el 90 % de los casos sólo compromete a uno de ellos, generalmente el derecho. La alteración afecta más a los hombres que a las mujeres y tiene soluciones que estimulan el nervio auditivo por vía ósea, reconstruyendo la oreja o simulando su forma y tono de piel con prótesis”, expuso la especialista.

 

Por su parte, Jaime indicó que cuando decidió iniciar la carrera musical, sus padres mostraron rechazo ya que toda la vida habían cuidado estrictamente el oído izquierdo de su hijo. A pesar de ello, se apasionó por aprender a tocar la batería.

 

“Desde muy joven inicié con la música. Mis padres se opusieron porque me gustaban los instrumentos de percusión como la batería, lo cual representaba problemas por no tener ambos conductos auditivos. Sin embargo, el médico otorrino me advirtió que debía proteger el oído izquierdo con protectores auditivos”, expresó el periodista.

 

La especialista Nuñez afirmó que esta alteración anatómica suele generar dificultades en las personas que la padecen.

 

“Además del impacto emocional para el paciente, la microtia también puede afectar la percepción de sonido. Incluso, cuando se presenta en un solo oído puede haber detrimento en el desarrollo cognitivo y del lenguaje del paciente”, indicó la audióloga.

 

Asimismo, Amador expuso que con el implante su vida cambió considerablemente, pues -según él- fue como estrenar el nervio auditivo y descubrir frecuencias y sonidos que antes no podía percibir.

 

“Durante la carrera de comunicación social tuve que usar una grabadora periodística en las clases, para poder amplificar el sonido con el micrófono y así  escuchar mejor. Con el implante, este tipo de prácticas se fueron y desde hace once años utilizo ambos oídos en mi vida cotidiana”, contó Jaime.

 

El periodista y músico, quien actualmente es baterista de una banda de rock católico y hace colaboraciones para grabar con grupos y solistas, aseguró que a pesar de que le dieron la opción de realizarse una cirugía estética para reconstruir su oreja, la rechazó y solo accedió al implante del dispositivo para poder escuchar.

 

“Estéticamente decidí no hacerme nada aunque me lo plantearon, pues toda mi vida hasta los 28 años viví con esa apariencia del oído donde el órgano se ve recogido. No vi la necesidad de cambiar ese aspecto al que ya estaba acostumbrado. A mis padres se lo plantearon cuando yo era niño, sin embargo ellos quisieron que yo tomara la decisión cuando fuera adulto”, manifestó Amador.

 

Por otro lado, Nuñez aseguró que aunque la microtia suele presentarse en un sólo oído. El 25% de los pacientes puede presentar pérdida auditiva en el otro; mencionó que la implantación de los dispositivos médicos estimula el nervio auditivo a través de vibraciones en los huesos que lo rodean, aprovechando y fortaleciendo la capacidad natural del cuerpo de escuchar por vía ósea.

 

“Los implantes osteointegrados, conocidos como el Baha, incluyen alternativas quirúrgicas y no quirúrgicas para que las personas con atresia puedan escuchar. Las opciones no quirúrgicas suelen ser para niños o como preparación a una futura intervención”, explicó Nuñez.

 

Agregó que esto “incluye bandas elásticas con procesadores de sonido laterales, mientras que entre las quirúrgicas hay implantes que se conectan o atraen mediante magnetos a procesadores externos con vínculo inalámbrico a dispositivos móviles de uso cotidiano”.

 

Finalmente, Jaime Amador resaltó que el Sistema de Salud en Colombia, cubre este tipo de procedimientos que son considerados como intervenciones de alto costo, y dijo que “a pesar de ello, los trámites son largos y difíciles. En mi caso duré más de un año solicitando la cirugía, es una cuestión de perseverancia”.

Fuente:

https://www.rcnradio.com/salud/musico-colombiano-que-nacio-sin-un-oido-recupero-audicion-28-anos-despues

 

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